Un estudio de la Columbia University comparó las publicidades creadas por humanos y aquellas hechas con inteligencia artificial para evaluar el rendimiento y engagement de cada una. Uno de los hallazgos más relevantes es que los consumidores confundieron notablemente las piezas creadas con IA con las otras y, en aquellas percibidas artificiales, los porcentajes de interacción disminuyeron.